Por: Marina Cuervo
@pazmundial2026
Cuando me siento mal pongo la tele
en el fondo solo para ignorarla.
Me quedo dormida y despierto
a las 4 am / en Roku City,
donde las calles son púrpuras
y todo sucede en silencio
una y otra vez.
Me subo a un auto fantasma.
Noto los peligros que enfrenta la ciudad:
un volcán en erupción
rodeado por un dirigible aerostático.
Un dragón
saliendo del agua que separa las islas.
Un robot, que más que malvado
parece cansado,
extendiendo los brazos al cielo
como diciendo: “que todo se detenga, ya”
en medio de una crisis identitaria
sin saber si destruir o salvar a la ciudad.
Y a pesar de los desastres
me siento en paz.
Me enfoco en un rascacielos lejano
con luces blancas que forman un corazón,
como una especie de faro para los insomnes
o la gente que navega este y otros silencios
antes de que el día se mezcle con la noche
o al revés.

