espuma

Del lat. spuma.

  1. f. Perlage que asciende, constante e ininterrumpidamente en rosarios de pequeñísimas burbujas, desde la grieta de una copa tulipán hasta la corona bullente de su superficie, para al final desbordarse en la lengua excitada de quien corresponda. «Y cuando lo escancias, cordiales de un ritmo que roba caricias a los terciopelos, caen en mi ropa, de espumas amargas, cual lluvia de estrellas de líricos cielos» (Evaristo Carriego, Tu risa).

  2. m. Borboteo hirviente que efervesce en las comisuras de la boca de quien, a causa del estrés crónico que provoca la frustración, el vacío, la iniquidad o cualquier desencanto absoluto, vocifera rabia e ira en una matriz de monemas, fonemas y saliva espesa. «Así es, así fue. Salió una noche echando espuma por los ojos, ebrio de amor, huyendo sin saber adónde: a donde el aire no apestase a muerto» (Blas de Otero, A la inmensa mayoría).