Por: Laura Daza
Salpican las gotas del verano,
sobre la hierba.
Los pasos avanzan
hacia un pasadizo de metal
donde habitan las brujas.
De zapato a zapato
vamos trazando
nuestro lugar en el mundo,
allá donde el cielo nos espera
como una cuna
de muerte
y de paz.
¿Nos alejamos de los dandis?
Ellos, en su soledad,
se suicidan en verano
lanzándose a la piscina.
Después
solo quedan
las salpicaduras.
Guardo una colección:
relatos en hojas,
perfume
de muertes posmodernas.
A veces
un destello digital
nos enciende.
Esta vez
fue el polvo
de las estrellas.
Y en todos mis recuerdos de infancia
vuelvo a las raíces,
al barco en el río,
donde me alejo del radiocasete
para escuchar mejor
a los astros.

