Por: Mila Poética
Pasó en vela
el invernal atuendo
los dedos inmóviles de frío
el ápice de la naríz
con la habilidad
de encarnar una frambuesa.
la estación que amas en postales,
fotografías de cuerpos hegemónicos
con copos de nieves perfectos
y cuando te toca vivirlo en la piel,
te cae pésimo.
Las veredas sembradas de sal gruesa
crepitando los oídos de aves transitorias
las multas atentas
a quienes no la dejen caer en el asfalto.
cobijaste mi espalda
sin saber
que estabas haciendo nido
de algunos cuantos miedos.
Preparaste chocholante caliente
sin sospechar
que era su niña interior
quién saboreaba esa taza.
oquen las palabrotas
muévanlas de lugar
porque antes de ser insulto
fueron torpe inocencia
háganlas sangrar sentido
que pierdan la costra
del malentendido
¿Dónde quiero ser tocada?
no en la piel complaciente
no en el halago tibio
en la memoria intelectual
ahí donde una idea se deja alterar
donde el roce modifica
pensar ya no es seguro
tóquenme desde ahí
los que dicen descifrar códigos ocultos
conspiranoicos incomprendidos
pero háganlo sin soberbia
sin querer tener razón
toquen las palabrotas
hasta que digan lo que aún no sé decir
hasta que dejen de defenderse
se vuelvan verdad
aunque incomode.

