He vuelto a presentir tu sombra

He vuelto a presentir tu sombra

Por: Victoria Marín Fallas

He vuelto a presentir tu sombra,
ese vacío en cada espacio
que corroe mi pupila,
el cuchillo abriendo camino,
expandiendo su daño
como la rabia en un día sin dios,
la balada de muerte en el No Tiempo,
el tálamo nupcial desgarrado
con cada palabra impuesta
por hombres que no venero.

Esto envenena incluso mi nombre
e incita mi corazón de loba
a honrar fervientemente
lo dicho del linaje de Colco,
aplacando con sangre lustral
la negra hoguera de mi alma,
ofrecida ya muchas veces
en el altar de la triforme Hécate.

Es por eso que me he plantado
frente a la imagen de tu Creúsa.
He observado con interés

la virginal plaga de magnolias,
que derrama perfección sobre su rostro
mientras la peino con una navaja
y desato las costuras de su vestido,
que podría tornarse rojo prístino y letal
si yo quiero, y los manes vengadores
disponen su desnudez hasta los huesos,
atributo de la soledad estancada
en ese mito que persiste.

Es cierto que la tentación es grande,
también que el crimen sería perfecto
pero, ¿a dónde me llevaría la furia?
¿Crees tú que la mujer lo ignora?
¿Piensas que me dejaré consumir
y destrozaré lo que amo
con esta ferocidad titánica,
arma similar a la de Gorgo?

Pues, aunque su estigma pese sobre mí,
no me entregaré al escarnio
ni seré el temor de estos niños,
dorada estirpe a quien llamo Amor.
Por ellos elijo la vida, salvaguardar el ego.
Junto a mí montarán alado carro,

sobrevivirán a tu traición conmigo,
poderosas serpientes velarán su sueño,
y yo, ufana hija del Sol, me reiré en tu cara
y en la de esos dioses semejantes a ti.
Por fin sabrás que ellos no existen.