Por: Karla Peláez Pérez
@karli.foto_y_grafia
Los güeros, cuesta arriba
los prietos, cuesta abajo
cansados, asoleados,
atados al alba de otro dueño.
Los blancos, chapeados,
manejan autos
de nombres impronunciables
siempre con prisa,
siempre sin cuidado.
Otros blancos, no tan blancos,
caminan con café en mano
suben la cuesta,
porque hasta los cerros
ya habitaron.
Y nosotros, los prietos,
bajamos
agachados,
prisioneros de nuestros sueños,
con la boca seca.
Boca que, por ratos
enaltece a los de otro tono.
Lo nuestro no es racismo
lo de ellos
es fascismo.

