Los rincones se apresuran al igual de lo que escribí

Los rincones se apresuran al igual de lo que escribí

Por: Sofía Ayelén Lifrieri

Los rincones se apresuran al igual de lo que escribí
Los temblores de los corazones dejaron de latir
Verde de esperanza, no de pudrir
Un pasado no tan maduro esperó a crecer
Y el presente nos dio el regalo del futuro para cerrarlo antes de abrir

Las aves cantaron con nuestro esplendor y notificaron las mañanas
No pensé que al caer la noche, la tormenta era más grande que la llama
Me obsesioné con la estrella que más rápido se apaga
Mordí la lengua que todos laman
La mano a quién me dio agua
Misma piedra, distinta montaña
En la curva de la vereda nadie se salva

Hay nidos que no hacen más nada que nudo
Existen pájaros, que por mal día, retrucan la página oscura
El sol tiene pocas horas de vida y las nubes son pocos concurridas en el mundo
Cada grito es tan eterno que aparecen las agujas clavadas en el cero por más que haya corrido una