Por: Júlia Peris Giménez
@narrative_brains
Tengo catalogadas todas las cicatrices,
todas las verdades desdibujadas
que dijiste
y que me quisiste hacer creer.
Tengo la herida
documentada sobre el cuerpo:
afecto administrado
a conveniencia,
y mil silencios encerrados
en el colchón.
Sé lo que eres y,
aun así,
anochezco a cada rato,
mis manos te siguen buscando,
desleales,
incapaces de obedecer.
Sé lo que eres y,
aun así,
las ganas me cabalgan en el pecho,
el corazón me desconoce,
animal torpe e ingobernable;
ya no puedo confiar en él.
Quisiera arrancarme tu nombre
de la garganta,
las marcas de tus dedos
de la espalda
y ese relato tuyo
que mordió mi memoria
y me domesticó la piel.
Sé lo que eres y,
aun así,
todo
mi cuerpo
me sigue
pidiendo
volver.

