Por: Corina López Mergara
@corina.lmergara
Que el aire se congele si tú hablas,
Y el rastro de tus dedos me desnuden.
No me digas nada… el silencio aguarda
Este latido loco que nos consume.
Quédate ahí, donde el tiempo se detiene,
Donde el destino al fin, nos pertenece.
Sin prisa y a oscuras, piel con piel,
Tu sombra en mi sombra, quemándome.
No es solo el cuerpo, es este incendio lento
Que nos quema por dentro momento a momento.
Déjame temblar, déjame vivir,
Déjame aquí… Probando el sabor a ti.
Que se olvide el mundo en este instante,
Que no haya miedo o dudas que nos frenen.
Todo se apaga al verte, dueño mío,
En este naufragio que nos quita el frío…
Donde me pierdo. Y me entrego al deseo.
Tiembla mi piel si te siento cerca,
Mientras te bebo… con la puerta abierta.
Que el deseo se pierda, que no tenga medida,
Mientras te quedas marcado en mi vida.
Hazme el amor… que el reloj se detenga,
Hazlo también que esta paz nos sostenga.
Que se nos congele el mundo en este instante,
Que no queden dudas que nos frenen.
Todo se detiene al verte, dueño mío,
En este naufragio que mató el frío…
Donde me perdí y me entregué al deseo.
Solo este pulso y lo que nos queda,
Tu pecho en mi espalda como una seda.
Sin ropa, sin miedos… fundiendo el aliento.
Solo nosotros.
Deteniendo el tiempo.
… solo los dos este momento.

