Por: Corina López Mergara
@corina.lmergara
La noche pesa como un manto de metal,
El humo baila lento en la habitación.
No necesito tus manos para sentir tu presencia,
Te llevo tatuado mucho antes de la entrega.
Rompí los tabúes en el rincón del amor,
Sin que tus dedos rozaran mi piel.
Fue una entrega muda, un incendio de placer,
Bebiendo tu sombra… más dulce que la miel.
Fuimos uno solo en la noche impaciente,
En los pasillos de mi mente… quemándonos por dentro.
Tu perfume en el aire es el único dueño,
Fundí mi espalda en tu pecho, sin voz.
Mis manos tibias, temblorosas como un sueño,
Recorren tus pensamientos… inventándonos este juego.
Cada rincón descubierto en tu mente,
Era un gemido de amor lanzado al viento…
Un suspiro que no conoce el tiempo.
Te amé sin tocarte…
En los pasillos de mi mente…
Fundí mi espalda… sin voz…

