Por: Sara Montaño Escobar
No respondo a tu rostro:
Estoy ciega.
Solo quiero tu mano
guíame
dentro de tu cuerpo.
Explora la ceguera
de mi carne:
haz que te reconozca.
Ahí adentro,
todo es un espacio vacío
y nocturno.
Ahí, en donde tocas
se hace la luz
se hacen las rosas
se hace la nieve:
ahí, ya eres vos,
ahí ya puedo verte.
Hola, amor mío,
bienvenido.
Ahora me quedo muda:
dame las palabras.

