intrusos en el refugio

Intrusos en el refugio

Por: León Guerrero

Mi tía llegó a la casa — espectro desarraigado
invadiendo mi contorno
con las raíces arrancadas de sus brazos.
Es un antijuez que vino a torturarme por mi respeto a la ley;
una vil ladrona de oxígeno que roba aliento y horas,
llorando la canción de sus miserias.

Mi ático de cristal
se ha vuelto una choza de lodo;
las brasas de mi chimenea
se han extinguido por su saliva sucia.

Ha sofocado la fragancia de rosaleda que me embriagaba,
me ha regresado a ese hedor fétido de moho nauseabundo.
Y en mi morada se respira el aire rancio de la desesperación.