Por: Andrea Aguaflores
@andrea.aguaflores
Sigues
sin mirarme
directamente a los ojos.
Me tienes pegada a ti,
como amuleto
//usorio, momentáneo//
algo que descuidas y
aprietas
hasta reventarte.
Lo entiendo,
el miedo que sientes al entregarte,
por eso
la separación está presente.
nuestros cuerpos son
un salto saturado
de humedad incontrolable,
amamos el calor de las brasas,
beber de nuestras aguas
y contemplar el orígen
somos cuerpos hondos
sin nombre
sin destino
sin fin
con hambre de sentirnos exaustos
usamos el cuerpo
como punto de encuentro
y ya ninguno puede detenerse.
Con los brazos rotos
sostengo nuestro antojo,
me acepto presa de las ganas
y me dejo
me dejo llevar
por el alivio
de no sentir sed.
Así
goteando
me quito está piel para envolverte
porque penetrar un cuerpo es sustituirse
y entonces desaparezco
contigo
no estoy
no soy
no existo
es la carne que vierte el gozo,
dejando rastros
indicios
huellas
y sentidos
que nadie más verá
pero aunque te envuelva
— esta interioridad —
será desconocida.
Yo lo acepto,
así
hasta llegar los dos

