Por: Lola Tenorio Rodríguez
@heysoylola
Niña de ojos negros, piel de plata, andares de gata,
¿cómo puedo quererte tanto?
Tanto, que hasta el más poeta no se atreve a nombrarte,
para que no aparezcas en sus sueños
y te reveles como su miedo a ser entonces imborrable.
Tanto, que iré a galope en caballo para llegar a tus brazos,
y que desde las calles nos vean,
y vea el sol cómo me deshago
por una de tus caricias
y cualquiera de tus llantos.
Pero ¿el caballo?
¿y tú, niña morena?
¿cómo me haces sufrir tanto?
Estoy condenada a llorarte
por cada luna llena que aparece ante mis ojos,
a sin vivir en este verde campo
donde hay cristales rotos
y las raíces lloran
con el rocío de sus hojas.
Verte es lo que ya no consigo
y sin verte,
entonces que me lleve a mí también la luna.
Que es más bella la eternidad ennegrecida estando a tu lado
que mil vidas sin ninguno de tus lunares, arrebatados.

