para...

Para…

Por: Angelo Chacón Sequeira
@shamash_x

No estás ya: tú, que venturosamente
fuiste mi amiga y no mi amante.

¿Alguna vez imaginamos, acaso,
el estrecho abrazo que nuestros espíritus
se darían entre occidentes arrebolados
y lunas menguantes? ¿Qué ha sido
de aquellas conversaciones librescas:
de Poe; de la guerra; del ideal,
de la pasión; de la vida soñada
que, con inadvertido pesimismo,
sentenciamos: «jamás será»?
Los dedos que pasaron, embelesados,
a través de tu sinuoso y angelical cabello,
desencadenando sonrisas
y un goce en los corazones,
hoy perpetúan memorias, soledades,
nostalgias y resignaciones;
hoy escriben este verso.
Y aunque aquellas miradas
—de antiguos cómplices—
fulgen al encontrarse de nuevo,
y aunque aquellos verbos
—íntimos, en algún tiempo—
resuenan en los oídos del otro,
algo se ha perdido en el mar
de lo pretérito: ese mar de sueños.
Y en esa amistad, ora grisácea,
ora penosa, ora apreciada,
ora amada, nos alejamos
mientras nos hallamos
a una caricia de distancia;
y tu voz me llama, con animosidad,
«querido» (en el visible tedio
de nuestro nuevo trato),
y mi voz —sombría, angustiada, impotente—
es incapaz de pronunciar un
«te quiero».

[Aflige perder a una amiga
más que a un amante.]