Por: Fabián Andrés Correa Giraldo
@fabianandrescorreagiraldo
Apenas persisten en ti:
Aquel bello pecado sin efectiva indulgencia
entre halos femíneos de energías y juventud,
un idilio que debes callar otras mil veces,
ese brioso corazón palpitante de futuros,
un resultado de la escuela de las vivencias
o el olvido disfrazado de arrebato ido…
Pobremente permanecen en mí:
Una mesa extensa con tu acendrada ausencia,
algún diccionario con sinónimos del porqué,
un espejo reflejante de mis ásperas canas,
ese ápice de alocado perdón ofendido,
una larga lista de deseos tan reclamantes
o un no sé qué peticionario y recurrente…
Escasamente nos quedan:
Un eficiente sistema de activas dudas,
aquella verdad diluida sobre el escenario,
una circunstancia que se niega a revivir,
esa legitimidad sin peso específico,
la configuración presumible del quizás fue
y una nerviosa posibilidad agonizante…
Solamente subsiste aquí:
Este aviso en verso sin ti y sin mí,
cual complicación de la alborotada lejanía…

