Por: Alejandra Santamaría
@mariasantamariav
No veo sus manos
Solo las heridas que abren con ellas
Solo el odio con el que atacan
Y con el que piensan
Veo que no quieren que exista el asilo en esta tierra
Buscan que solo haya ‘remigración’
Quieren imponer la blancura de los cuerpos
Y vivir en su idea de ‘grandeza’
Quieren que quienes no nacimos acá nos vayamos
De vuelta
De regreso por donde vinimos
Lejos de aquí
Quieren que vivamos asustados
Y yo lo hago
Voces familiares me dicen:
“Tal vez es un niño que compró un montón de stickers racistas”
“Seguro es algún perdedor, un imbécil de mierda”
Pero quien sea quien es
Está aquí
Vive cerca a mí
Compartimos el mismo aire
Y estas calles en las que construí un hogar
Las calles que me dieron la sensación de pertenecer
Estas manos anónimas
Han pintado un objetivo en mi espalda
Que ni siquiera me siento con derecho a tener
Me han cubierto con paranoia y angustia
Me infectan con su odio
Y destruyen la suavidad con la que recubrí mi corazón
¿Soy la única que ve estas heridas?
¿Soy la única con náuseas por el olor a podrido que rodea nuestras vidas?
¿Estoy exagerando?
¿Les estoy dando lo que quieren?
Ninguna solución me devolverá la paz arrebatada
Y las palabras parecen insuficientes tanto para pedir ayuda, como para recibirla
Soy incapaz de hacer el duelo por algo que es tan joven
Este bebé de vida mía
Que ni siquiera he terminado de conocer
“Quien no conoce el pasado está condenado a repetirlo” – dicen
Hay miles de libros de historia que se leen en la escuela alemana
Conocemos el pasado bien
Y estas manos anónimas comprueban que nunca aprendimos nada
Que olvidamos con facilidad
Que el entendimiento y los hechos
Se dejan acomodar
Y ahora veo con horror
Cómo comienza la repetición

