la maga

La maga, tercer acto

Por: Gonzalo López Martínez
@glm.corrector

Encendió un cigarrillo
y me preguntó si creía.
«No».
Empezó a levitar.

A la altura de los cables
de luz o de teléfono
comencé a creerle.

Por las terrazas
de los edificios grises
ya la quería.

Cuando llegó a las nubes
blancas, cargadas de verano,
noté que la extrañaba.

No volvió.
Aunque a veces me parece soñarla.