Por: Sandy Mel Vallejo
@collageroto
La resurrección:
el camino hacia el templo dorado.
Voy con mis manos ahuecadas
sin dios que las restaure.
Necesito no creer
en la promesa divina
del hombre que me espera
para envolverme en su manto.
Necesito desacralizar esta creencia
y no volver a encontrar mis manos lavando sus pies.

