Por: Jimena Hernández
@paaeonia_
Me arranco las palabras
y las encierro en papel,
cambio de hoja como intento
de recuperar la pericia
o mi fe.
Mis letras gritan, aúllan,
golpean mi cara
y se rinden;
ahora mis cuerdas están rígidas,
ya no saben reírse.
Mis ojos son lentos, quieren irse:
cubrirse con el velo
y ocultar el color,
pero mis párpados se juntan y arden
como orando por humedad
que venga de la rabia
o del amor.
Abro mi cuaderno, las frases escapan,
delinean mis arrugas
y rasguñan mi piel,
se encuentran con mi último aliento
que huye como intento desesperado
por decir:
¡vuelve a mí, inspiración dormida
o busca una nueva alma que habitar,
ya mis palabras son finitas
pero, mi vigor, jamás!

