Recuerdo despertar de una siesta bajo un árbol

Por: Magdalena López Soloaga
@magdalenalopezsoloaga

Recuerdo despertar de una siesta bajo un árbol
sobre una manta rosa batic
mis piernas blancas se deslizaron en
lo que dura un suspiro largo
recuerdo ver los pastos altos al costado del camino
y el sol teñir besando a las manzanillas silvestres
recuerdo de ver estando
de ver sintiendo
pero mis labios mascullaron una primera palabra
y como si fuese un papel que se arruga y se quema
mi voz se hizo cenizas
y me apagué.

recuerdo el día que me desperté de una siesta
y mi boca era de papel metalizado
sangré
escupí sangre, metal, hierro y óxido,
un sin fin de chatarras
cacharros olvidados.

mis piernas largas y blancas se llenaron de escamas
mitad humana mitad pez
en sirena me transformé.

recuerdo el día que desperté en el mar
y fui una sirena admirada y luego olvidada
una sirena vieja
eterna amante

por siempre la otra
¡ahora, en cualquier puerto del mundo
una sirena muere olvidada!
aquella que ha dado su vitalidad para salvar a un hombre
para proteger a otro de su fatal destino,
muere olvidada.

recuerdo despertar de la siesta
un día de viento
a veces templado a veces frío
los pastizales caían en diagonal
se peinaban
amarillos y verdes sobre un cielo azul plomo
y mi cabello se despeinaba
se movía como loco
me golpeaba los ojos, los anteojos…

recuerdo despertar
y que mis piernas blancas se frotaran entre sí
sentí la brisa acariciándome
cerré los ojos y olvidé
abrí los ojos y después
recuerdo despertar sin cadenas en los pies.