Por: Sergio Isaac Villegas Thorton
@sergio_vill_thor
El sol de mediodía encandila cada uno de mis sentidos,
dejando caer notas que uso para vestir mis hombros,
esperando alivio, me cubriste con rayos
que abrazan, dejando mi piel hecha cenizas;
exploran, entre rojos, mis ojos dentro del espejo,
su forma no es mía y en su voz cambian en síncopes mis latidos,
haciendo que brote el sonido carmesí de mis oídos;
la figura reflejada sonríe, no me deja,
me persigue con fuerza enraizada en mi mente, con sus dientes me aterra;
dentro de mí, oculta entre las neuronas, albergo una quimera.

