Por: Karen Victoria Reyes Rodriguez
@andromeda.kob
No son encantos…
ni el ruido de las calles
solo el golpe de tu ausencia tocando mi puerta.
Hoy el miedo está agitado,
y los fragmentos de una tristeza,
se arrastran por mi mesa.
Puedo oírla parir en los asientos huecos;
verlo beber mi reflejo en la sopa…
No son encantos
y mucho menos rezos;
es tan solo el dolor bajo mi pecho…
tiritando,
latiendo.
Y al abrir de nuevo los ojos,
volveré a escuchar el silencio de mi madre,
tocando mi puerta abierta…
mientras yo me convierto en un hormiguero.

