Por: Ainhoa Escarti
@ainhoa.escarti
Mi dedo índice de la diestra
se hace hueco en la carne famélica.
Podría decirse que quiere penetrar
de forma insidiosa.
Pacientemente persiste
y sigue
sigue.
Es agua en roca,
termita en árbol
que no sabe que si lo consigue
se hará daño.
Horadar sin pensar el miembro vital.
Mi cerebro dañado
no va a dejar de especular
de forma circular,
insistente,
impaciente,
resiliente
en su forma de hacerme agonizar.
El dedo
que no sabe que solo es dedo
no se percata
de que su misión
no sirve de nada.

