Por: Luigi Culebro
@luigiculebro
Lo sé,
tienes miedo.
La vida me volvió
un animal hostil.
Las manos no siempre acarician
y la calle
mucho menos.
Las cicatrices del cuerpo
ahuyentan
a quien se acerca.
Lo sé,
porque también tengo miedo.
Tú temes que muerda.
Yo temo quedarme.
Tú temes hacer daño.
Yo solo pido
que no me ahuyentes.
Busco amor
como un perro busca refugio
en la tormenta.
Desconfío de las manos:
sé que la que acaricia
puede ser la misma
que golpea.
Por eso ladro este poema:
no para que te acerques,
sino para que decidas
si quieres quedarte
o huir.

