Por: Brenda Adriana Arista Rico
@sun_arista00
Querida madre:
Ya no me preguntes que sigue después, porque ni siquiera sé qué debería de
hacer ahora.
¡Juro que sí aprendí a caminar!
Izquierda, derecha
Izquierda, derecha
Izquierda…
¿Y después?
Me pregunto en qué momento dejé de buscar tu cobijo.
Me pregunto cuándo fue que un parásito sin forma pero con oscuridad persistente,
comenzó a habitar mi mente,
sembrando un sin número de inseguridades.
Me pregunto cuándo fue que su voz comenzó a hablar más fuerte que la mía.
¡Me estoy esforzando!
Pero él me niega,
Me mira desde el espejo,
Remarca en mi reflejo agotado que un esfuerzo sin logro no es más que tiempo
perdido.
Querida madre:
Por favor,
ya no me hagas preguntas que no tienen respuesta.
Yo también tengo miedo de esta oscuridad sin forma,
de este futuro cada vez más distante, de este vacío cada vez más profundo.
¿Me estoy esforzando?

