tradición

Tradición

Por: María Ovelar
@maria_ovelar

Del abril y la mujer, todo lo malo has de temer.
Es animal de pelo largo y de pensamiento corto;
irritada, pantera enojada y como un gato,
buenas uñas gasta; por eso cuando le dijo al Diablo,
¿te puedo ayudar en algo?,

el hombre pensó que como a la cabra, la soga larga.
Así que, mientras no la vieres muerta, ojo alerta,
ya que agua de pozo y mujer desnuda,
llevan al hombre a la sepultura.

Y ojo, que habla por los codos,
se calienta por la boca como el horno;
ya sabes, secreto confiado a mujer,
por muchos se ha de saber.
Sé pues sabio y discreto
y nunca reveles a una mujer un secreto.

Encima, lo que no consigue hablando,
lo suele conseguir llorando;
Pero no caigas, que rencura de perro
y lágrimas de mujer, no hay que creer
porque, ¿adivina quién nació el mismo día?
La mentira.

La mujer es como el vino, engaña al más fino,
una que no mienta, a ver, ¿quién la encuentra?
Y encima qué voluble, en un momento
cambia con el viento, tan parecida
a la fortuna, que muda con la luna.

Pero es un mal necesario; a quien ayuda,
camino va de fortuna; además,
el dinero y la mujer, en la vejez son menester,
porque claro, en casa sin mujer,
¿qué gobierno ha de haber?
Mejor un piso con hogar y una que sepa hilar,
porque la que es de su casa,
lava, cose, limpia, guisa y amasa.

Y cuando no lo haga, igual que haces con la mula,
vara dura; igual que haces con el can,
el palo de una mano y de la otra el pan.
¡Y desahógate!, que ya lo dice el refranero,
el burro flojo y la mala mujer, apaleados han de ser.
Un consejo: si mujer has de escoger,
no elijas a la hermosa, que es loca y presuntuosa,

ni te decantes por la que cuida mucho su cara,
que descuida la casa, y menos por mujer bigotuda,
esa de lejos se saluda. Y sé que te han dicho,
que amor de fea, no tiene contra,
pero sin pasarse, eh, sin pasarse.
Lo mejor: ni linda que mate, ni fea que espante;
la mujer alta y delgada y la yegua colorada.

Y ejerce tu posesión, porque amor
sin celos no lo dan los cielos;
hazme caso, que no salga,
la mujer, como la escopeta: cargada y en una esquina;
de fiesta nada, la doncella honrada
con la pierna quebrada y en casa.

Y ojito con los cuernos, si te descuidas,
te los deja bien puestos, así que no te reprimas,
total, la nuez y la mujer, a golpes se han de vencer,
y si replica, ¡leña! Ya lo dice el proverbio:
más vale llorarlas muertas que no en poder ajeno.

Y si te obsesionas no te culpes,
¿a quién no tiran más dos tetas que dos carretas?,
¿a quién no jalan más nalgas en lecho,
que bueyes en barbecho?, o dicho de otro modo,
tiran más dos chichis que una junta de bueyes.
¡Ay esas tetas de mujer que tienen tanto poder!
Porque la que no vale para la casa, sirve para la cama,
o como dicen en México: la mala para el metate es buena
para el petate. Y si sales de ligoteo, avisa
a los colegas, que con tu gallo suelto
sabe Dios que es mejor que amarren a las gallinas.
Eso sí, la chancla que te tires, no la vuelvas a recoger,
que esa de nada te va a valer.

Y mira, como estoy para mojar pan y repetir,
y como el aguacate, maduro a apretones,
te permito que me lances unos piropos,
¡qué ganas tiene tu aceite de chirriar este tocino!
¡y de echarle a este cilantro seco una regadita!,
cachonda me pongo cuando me gritas,
¡tanto cuero y yo sin zapatos!

Además, ya está bien, que estoy cansada,
que de tanto refranero he acabado mareada:
porque ya sabes lo que dicen:
hombre refranero, hombre majadero.

Y menos guasa, que a ti también te la han metido
doblada: caracoles y hombres de pocos arrestos,
mueren donde nacieron; el dinero hace al hombre entero;

con los hombres que no son, poca conversación;
hombres de muchos pareceres,
más que hombres son mujeres,
los hombres no lloran;
en la cocina huelen a caca de gallina–,
blablablá.
Blablá.
Blá.
A.