Por: Nallely Chow Perea
@nallelychow
En la orilla, un eco se pierde entre estrellas negras;
la noche exhala lo que nunca llega.
Dentro de caracoles se guardan las palabras que no se entendieron
y el mar besa las heridas que nunca se dijeron.
Mi vestido blanco empapado entre sal y promesas,
promesas que él nunca hizo.
Con labios de coral y lágrimas negras,
la corriente me absuelve de todas esas ideas.
La arena me abraza, él me llama otra,
y en cada huella descalza florecen espejismos que se rompen
en el silencio entre cada ola.
El sonido lejano de una radio perdida en la espuma,
murmura canciones que el viento nunca traduce.
Tesoros en el mar por siempre guardarán mis ilusiones,
como ofrendas arrebatadas y collares de perlas rotas.
Y al final la marea sólo exhala el cálido y húmedo perfume,
de aquello que quizás nunca fue.

