Por: Fansheska Lorraine Huarzaya Castro
He contemplado mi final
sobre el vórtice de tus brazos.
He sido bendecida con tu ósculo maldito
que me arrastra al infierno fortuito.
Mi piel hecha agua bendita no es más sagrada
¡Está hecha por arterias palpitantes, está viviendo por ti!
Sobre ti, mis muslos se despliegan
y tus labios, hacia el monte del ambrosio llegan.
En esta pobre posada susurro tu nombre
y tus dedos se deslizan en finas sedas
llenas de mi tinta, mi sello, identidad
unidos, íntimamente, los dos.
En la cima del encuentro
se oyen nuestras formas,
se unen las siluetas,
muere nuestra soledad.
Mas mi metanoia me hizo realizar
que no era tuya, no eras mío
Eras de muchas, de todas.
No éramos eviternos.
Tus cafunés me confundieron
y me hicieron pensar autenticidad.
¡No era redamancia!
Eras lascivia en su esplendor.
Ahora la clinofilia me carcome, me arrastra
mas mi catarsis será volverme a amar.
Te deseo lo mejor, amante mío
Entre esas delicadas y baratas sábanas,
pero fuera de ellas, amante de todas.

