duelo

Duelo

Por: María Sofía Abarca
(Tercer lugar del Premio Internacional de Literatura S.A.D.E.)

Bajo mi nombre están las crisálidas escritas
que cuelgan de mí como si yo fuera
una madre desplazada, furtiva señal
del árbol que las consuela.

Fragmentos de catástrofes y de calma
guían a mi nombre, que también es el tuyo;
las memorias salen a cazar su cicatriz
como si fueran animales
dentro de mis distancias.

La presa vacila y se entrega:
es poético
el ritual del olvido.

¿Recuerdas que había un puente
sobre el lago en donde flotaban las brújulas?

Piedras que antes me hablaban,
adoptaron un profundo silencio.

Cuando pronunciabas mi nombre,
parecía que las sílabas cruzaban en canoa
para contemplar la pureza
de la asociación libre de tus metáforas.

Ha de ser otro el nombre que se desvanece,
otro el jardín que huye,
otro el puente que se abre en infiel abismo.
Ha de ser otra la cruz inmensa
que cargan tus sombras arrepentidas
cuando llevan las flores marchitas
de una promesa.

Ha de ser otro el milagro que desarme las islas
y sus símbolos para volver a poblarlas
del hogar que perdí.

No tengas miedo, corazón, así es la vida.

Pero tengo la esperanza de que mi abrazo
te traiga de vuelta;
de que una palabra, en su puntual antesis,
te haga latir de nuevo los sueños.

Ahora, algo me acecha y no es un poema:
parece que hay un muerto enterrado
debajo de mi nombre.