cerezas

Cerezas

Por: Marcelo Uranga

Ella mordía cerezas
sin mirar al costado,
con su vista clavada
en la carne tensa de la fruta.

La boca mancillada,
la saliva melosa,
la mordida crujiente,
sensual, maleducada.

Dije algo del calor,
de ese gusto rojo,
del jugo espeso. De las manchas
que no se van con agua.

Entonces dio tres pasos,
me besó fuerte y rojo,
y escupió la semilla
sobre mi frente joven.