Por: Philippe Eustachon
No sabía que existía
Te estaba esperando
En alguna parte del mundo
No sabía que estabas acá
Paciente y calma
Con tu alma tan bella
No sabía que estabas acá
Para llenar mi día
De tanta intensa vida
Apareces como una luz cegadora
En mis noches sin reposo
En mis noches de insomnio
Apareces y de nuevo vivo
En las llamas de la vida
En la tempestad de mil risas
En el torbellino de las lágrimas
Apareces y ya nunca más
Te quiero dejar
Atravesar solita el mar
De estas ciudades
De estas selvas
De este mundo inmundo
Donde los hombres
Son sombras sin sombra
Que huyan sin vergüenza
A toda velocidad
Arrastrando
La belleza en su camino
No te quiero dejar
Solita en el mar
Sin agua
Sin viento
Sin vela
Con solo la luna y las estrellas
Que iluminan tu cara
No te quiero dejar nunca
Ya que tengo tu mano en la mía

