Por: Trizia García
Puerto.
Muros sucios.
Viento gastado.
La plaza,
la fuente
donde te bañabas.
Las vigas del tren,
los borrachines,
los artistas,
el diariero.
Valparaíso.
Te comías el pan
del Vicente Beiza,
recién horneado;
los pasteles,
te encantaban.
Las sirenas
nostálgicas,
gritan
tu nombre:
Ernesto…
Gringo.
Gringo.
GRINGOOOOO…

