Por: Florencia Lopez Foresi
@florlopezforesi
La última cerveza
ahoga lo que queda
de las tardes de chocolatada
después del colegio.
Nuestro podio se sacude
y casi por instinto
te bajas de un salto.
Tu mirada
ya no refleja
las luces de la calle
de la cuadra del pueblo.
Te vas:
mañana trabajás temprano.
Algo en mí se parte
cuando escucho
saludos a tu vieja.
Me quedo ahí
y escucho un golpe seco:
soy yo.
Siento el fondo de la botella
y un dolor agudo
que llega,
pega
y se va.

