Por: Almendra Millaray Silva Fuentes
@almestral
Ese sujeto de corbata cara
muestra su rostro como si fuera nada;
¿qué clase de humillación es la suya?,
¿acaso no tiene la vergüenza madura?
Me mira como si le debiera algo,
cuando él me debe dos corazones:
el de aquella vez que lo amé con locura,
y el otro, cuando aposté toda mi fortuna.
«El enmascarado» le llamo yo ahora,
porque su cara me resulta espantosa;
¿Cuánto té puedo llegar a odiar?
Demuéstrame toda tu amargura.
Deja que tus ojos mueran de agonía
al verme de la mano con esta alma mía;
que se mueran los gusanos en tu boca,
¿Qué tanto te duele mi hermosura?

