El tigre se queda conmigo

El tigre se queda conmigo

Por: Maricruz Huerta
@maricruzhuerta7

El tigre conmigo duerme
su ojo pedernal cuchillo observa
una diminuta pluma caer con pereza
Tres ventanas en la casa de enfrente, la alerta de congelamiento
transmuta en día soleado sinfonía de sombras jaspeadas, tenues
El eco reverberación del tiempo
Trae los sonidos de mis pasos, y el tigre se va conmigo:
todo el día…
Aterida de frío

camino el camino del hielo solida espesura 
Al llegar, bajamos al río 
el agua recorre el rocoso vacío con potencia de invisibles tigres blancos
Al escándalo de sus voces y bramidos me desnudo  
Ya adentro de la espesura, con su espuma me bautizan
en la corriente de tu mirada, ceguedad inundada, de hielo
y en témpanos finos colgantes delgadas ramas, árboles
pinos apenas ayer nacidos, que no por eso se mueren del frío

Voy y me vengo dentro y fuera del felino juntos al primer fondo de la corriente
Nuestros muslos de agua tiemblan de calor y frío 
peces de aire y humedad sumergidos en juegos de agua
ondas turquesa sedosas piernas desenhebrándose pelo a pelo
Veinte garras recorren mi ombligo que no duerme 
Ojo de sol en la madrugada
Alumbra con su tiniebla las manos pinzas de hueso, que me atrapan
y el tigre me aprieta a su vientre por toda una década
que es un minuto lustroso cálido sensual y onírico
Prendemos el audaz fuego en la entraña mojada de la montaña nieve
Cogemos en tardes de luna o desluna el equivalente en una noche a toda una vida
Extasiados y sin estrellas 
habitamos un laberinto de letras saturado de espacios vacíos, plagado
de libros algoritmos sin sentido, diccionarios de páginas blancas, eróticos sus pliegues
arcaicas pinturas, ternura desdibujada, malhecha

En medio del más dulce orgasmo me llega tu áspera risa, grosera, rota
Posmoderna, casi humana, casi convincente, ¡cuánto tiempo malparido contigo!
Habitante del árbol de una tecolote en muerte, mudo no escuchas 
tu sordera, profundo sofisma sin olor a sangre ni entendimiento, tu lengua 
descripción de redondeces cuerpo superficialidades

Solo los girones del viento escuchan la levedad de lo no dicho, de lo no escrito, lo simulado
Yo me quedo con lo dicho, con las revoluciones del agua, escribas de manos invisibles 
Lo no dicho, ese ser manoseado oculto, oscuro, sobrevalorado y sin fatiga

Tigre, a veces canto sonámbula, ¿escuchas mis gritos amarrados? 
Dime, ¿es acaso mi lábil femineidad hundiéndose?
¿es acaso mi pesada piedra que cae al río sin hacer ondas?

Solo tú, tecuani, hieres perforas desgarras, me tragas como arcilla virgen, a manos llenas, roja, aún sin fuego…y aun así, te quedas con hambre, hambre vaciada:

A zarpazos:

y ligera, tigre, despuntas del río verde empapada famélica …coronada se vislumbra la cabeza de tu infanta: contigo quiero caminar esta noche de loquísimas ráfagas, brutales
Cantan mis muertos y entre sus huesos, no para de llorar la aurora