Por: Waldy
Me desnudo,
no me celebro.
¿Qué hay tras
el ruido,
la grieta y la herida
que no arrinconen
el calor en los huesos
cubiertos de fibra?
No podría celebrarme
si tras la piel
no celebro también el frío
y esta forma de hogar a ultranza;
se ahonda en los lugares que duermo
en forma de huellas abiertas,
desgajadas como la fruta
mordida en la compasión
de labios que han yacido.
La prenda viento recubre
aquello por lo cual se acortan
las respiraciones,
o la exacerbada manera de contraerse
ante la percepción del cuerpo en hecatombes diarias.

